
La cubierta: las dietas racionales:
Programamos una dieta. Para ello medimos:
– Metabolismo basal
– Peso
– Sexo
– Edad
– Masa grasa/Masa Muscular
– Problemas Metabólicos
– Costumbres, cultura y gustos del sujeto
– Objetivos de la dieta
– Rutinas alimentarias
Lo metemos en un programa. Los resultados:
– Kcal consumibles al día
– % de macronutrientes y micronutrientes
– Suplementaciones adicionales o no.
– Menús orientativos
Es esto a lo que estás acostumbrad@?
Los Cimientos
- Cuando llegas a casa motivad@ planteas un día para empezar
- Vas al supermercado y compras lo que te pone en el papel
- Eres estrict@ y comienzas a hacer la «dieta»
- Lunes, martes, miércoles, jueves… El viernes te llaman unos amigos para cenar…. y vas (y pides ensalada y no comes postre), sábado (comida familiar, tu chic@ compra una tarta… no comes nada, te llevas un tupper con pollo a la plancha, como dice en el papel), domingo (vas al cine y no comes nada…) al llegar a casa te metes en la cama agarrando las ganas de comer todo lo que has visto a tu alrededor y que te gusta muchísimo…. pero te acuestas y vuelves a empezar lunes, martes miércoles…
- Estás cabread@ y no sabes porqué. Saltas a todas y contestas mal. Tienes ganas de llorar y te sientes mal.. Te pesas y no hay cambios. Además, esta tarde te toca ir al gimnasio (lo pone en el papel) y sufres haciendo deporte. Llegas a casa, pescado a la plancha…. y a la cama. Jueves, viernes (es tu cumpleaños, pero no comes tarta estás a dieta), sábado, celebración familiar (pero no comes nada de lo que hay «estás a dieta») todos te miran mal y lamentan que no puedas disfrutar de tu tarta favorita, domingo sales a comer para celebrarlo y pides parrillada de verduras… Te mueres de hambre, estás insoportable y todo te parece mal…
- Ayuno intermitente el lunes de la tercera semana… hasta las 12, no puedes comer nada… llevas 16 horas sin comer y 15 días sufriendo… aguantas y cuando te pones a desayunar, pides en la barra del bar…. un té….. y… te llama tu jefe y te dice que el trabajo que has hecho está todo mal, que encima has contestado mal a tu supervisor y que hoy te quedas toda la tarde a trabajar para poder resolverlo o te atienes a las consecuencias….. Estás en la barra del bar, delante de tí un mostrador lleno de bollería (sí, industrial, llena de azúcar, chocolate, grasas trans….) tan bonita, tan colorida, tan blandita… Pides, té no, por favor, mejor un café con leche, un donut, un croisant, una bamba de nata, una palmera de chocolate, el café en vaso grande por favor…
- Te sientas… y lo miras todo… llevas 15 días sufriendo y 16 horas sin comer NADA… «te lo mereces!», no pasa nada, además esta tarde te toca darlo todo, necesitas la energía….. Y comes, comes sin control… dejas de sentir dolor, dejas de sentirte abatid@, sonríes, disfrutas, tragas y tragas… Camarero! por favor, otro café con leche! y te tomas otro café… qué daño puede hacerte… Y pides otra palmera y empiezas y no acabas: han pasado 10′ y has ingerido unas 2500 kcal…. Cómo te sientes, genial!
- Sales de la cafetería… te miras en el escaparate… y ves tu cuerpo… empiezas a sentirte mal.. porqué he comido todo eso? ni si quiera probe la tarta de mi cumpleaños… y la culpa el sentimiento más doloroso te abruma.. Llegas al trabajo con 2500 calorías el azúcar por las nubes y ganas de llorar, te sientes fatal.. NO TIENES FUERZA DE VOLUNTAD. Estás gord@ y no hay remedio y encima ES CULPA TUYA.
Las emociones vs la razón
Las dietas no pueden ser racionales. Pueden serlo en un papel, pero en la realidad, las dietas deberían buscar el origen de las ingestas erráticas. Y ese origen no es racional. Sobre el papel, todo pinta bien, pero la realidad es otra. Las emociones son las que están conectadas no sólo con tus impulsos e instintos más fuertes… si no con tu cuerpo, con las sensaciones orgánicas. Por supuesto que no podemos dividir la cabeza del cuerpo, la mente y el organismo es un todo. Precísamente eso es lo que defendemos.
Las sensaciones, las emociones elicitan el comportamiento alimentario y son innatas, intutivas, forman parte del cerebro más reptiliano y son las que generan impulsos brutales para defender la supervivencia del todo. Pensar que el tejado… el cerebro puede dominar un impulso de esa índole es como pensar que una casa se sostiene con el tejado.
Debemos saber qué es lo que nos lleva a comer como comemos, qué emociones, qué sensaciones se nos despiertan y porqué lo hacemos y después sólo después podremos trabajar con ellas y con la ingesta racional… quien lleva la batuta en la dieta no es el cerebro ni la voluntad, son las emociones, el instinto y los sentimientos.
