kcal: Es la cantidad de energía necesaria para elevar la temperatura de un gramo de agua hasta un grado centígrado de 15° a 16° en 1 atmósfera.

Contar calorías ha sido la base de la alimentación del siglo XX y actualmente es una de las obsesiones cuando realizamos una dieta.
Está comprobado que cuando reduces la ingesta calórica adelgazas. Eso es un hecho, Marion Nestlé lo explica en su libro «Why Calories Count«. La cuestión es, ese reduccionismo trae consigo salud?
Contar calorías es cierto que nos aporta pautas a la hora de analizar nuestra alimentación y el uso que el conteo calórico ha sido utilizado por la industria alimentaria y la política es lamentable. Sin embargo ese reduccionismo no puede ser suficiente para nosotros.
Reducir una dieta a las kcal consumidas a lo largo del día es una estrategia muy poco recomendable. Es más puede ser muy nociva incluso con ese objetivo último de adelgazar.

Un ser humano, un cuerpo no es una MÁQUINA, no es un coche. Es un metabolismo tremendamente complejo y harto afinado para que todo funcione a la perfección. Pensar que sólo echando gasolina (más o menos) conseguiremos nuestro propósito puede volverse en nuestra contra.
Síndrome Inflamatorio de Bajo Grado, la Insulino Resistencia, los hipotiroidismos, las obsesiones alimentarias, son problemas que devienen de un planteamiento dietético erróneo.
Pensar que las kcal son la piedra filosofal de la alimentación es un error tremendo. Hay que tenerlas en cuenta, por supuesto, pero no es la única variable a analizar a la hora de realizar un estudio personalizado de tu dieta.
Conoces a personas que comen mucho y no engordan. Personas que comen poco y engordan mucho… por tanto la variable KCAL no es la única en este planteamiento de la alimentación.
Vayamos más lejos aún!