Qué debo comer, qué puedo comer, qué es lo mejor para mi salud.
Esa es la verdadera pregunta. Tenemos que buscar cómo comer sano y que nos guste, que disfrutemos que lo hagamos con ganas, que seamos felices comiendo porque nos gusta y porque además nos hace estar mejor, más fuertes y más sanos
La proporción no puede obviar que los alimentos que comes tienen que ser sanos, tienen que estar a tu altura porque son los que te van a construir por dentro y por fuera. No puedes ser una manzana por fuera y estar podrido por dentro.
Para ello la dieta, lo que comemos tiene que reconstruirnos por dentro, tiene que aportarnos los beneficios que la alimentación puede ofrecer a nuestro cuerpo, dándonos la SALUD, como parte fundamental de nuestras vidas, como lo más importante de nuestro objetivo nutricional.
Una gran proporción de HIDRATOS DE CARBONO de donde sacamos la glucosa, menos proporción de PROTEÍNA que reconstruye el cuerpo y una proporción similar de GRASAS de las que sacamos la energía de alto rendimiento, buenas! por supuesto.
Pero sólo comemos esas tres cosas? qué me dices de los ANTIOXIDANTES, las VITAMINAS, los MINERALES, los OLIGOELEMENTOS, las ENCIMAS, las COENCIMAS… y multitud de cosas que seguramente no seamos todavía capaces de analizar ni de contabilizar en los clásicos análisis clínicos de laboratorio o que ni si quiera se han descubierto aún.
El cuerpo humano y el metabolismo es mucho más complejo que juntar proteinas, grasas e hidratos para trabajar en el tracto intestinal. Fíjate lo que una proporción de una hormona puede hacer en tu cuerpo… TE TRANSFORMA… lo que la falta de un mineral como puede ser la plata puede hacer en tu cerebro… cómo el cobre puede o no regenerar tus tejidos.
SIMPLIFICAR es importante para entender, pero SIMPLIFICAR hace que obviemos la complejidad del ser humano y su capacidad para alimentarse y sacar adelante todos los mecanismos complejos que tiene dedicados a realizar complejísimas tareas durante el proceso de tu vida.
Está claro que las necesidades de un cuerpo con dos años no son las mismas que con 14 y no son las mismas con 40 y no son las mismas con 60. El trabajo orgánico es de una complejidad majestuosa, que atiende a los patógenos externos que produce procesos constantes en hombres y mujeres y que trabaja constantemente para poder darte lo que necesitas o al menos lo que crees que necesitas a lo largo de tu vida.
Por tanto simplificar en un plato de comida, poner un trozo de carne, un trozo de pan y un trozo de grasa no SÓLO es lo que tu cuerpo necesita para vivir SANO.